Estuvimos junto a Maria Fernanda Bello, una noche de lunes, guardando las distancias y enmascaradas. Queríamos conocer en profundidad su trabajo sobre los servicios ecosistémicos en la cuenca del río Barbate. Su TFM en Conservación y gestión del medio natural le había llevado más de un año. En él realiza un recorrido normativo, trazando las líneas que llevan a la ONU a acercarse a estas clasificaciones de la naturaleza no humana. Después se adentra en identificar la cuenca del Barbate y sus servicios ecosistémicos, para acabar con el análisis de 4 de ellos. Ya en la identificación vemos como el mapa de la cuenca cambió, tras la desecación de la laguna de la Janda y la creación de los embalses. 

Con estos mapas comenzamos la creación de las sesiones de cartografía crítica con adultes, que será el segundo apartado de nuestra labor ya comenzada en los colegios. La poca posibilidad de realizarlas en lugares al aire libre nos hace mantenernos a la espera. 

Pero mientras tanto, vamos desplegando un nuevo tablero de juego, dentro del tapiz cambiante mundial en el que el derecho de uso del agua empieza a cotizar en bolsa en California, mientras paradójicamente en Bulgaria se vacían artificialmente embalses y se tratan de usurpar los pozos particulares. “El agua no es un bien comercial como los demás, sino un patrimonio que hay que proteger, defender y tratar como tal“, nos sugieren desde la fundación Nueva cultura del agua. Frente a los mapas de Maria Fernanda, aguardamos la paciencia para activar entre todes estas inquietudes en el laboratorio ciudadano en Barbate.

Mientras, sabemos que somos afortunadas. El año se despide con abundancia. Llueve oro en nuestras tierras. Estamos agradecidas.

Cartografía de agua